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Mensaje por Shun Ling el Lun Jul 14, 2014 9:24 am

► Playa - 10.25 am - 26ºC ◄


Esa misma mañana, Shun decidió salir a correr por la playa. Era de ésos que madrugarían con tal de hacer ejercicio, aunque de por sí ya tenía planeado adentrarse en el agua una vez terminase con el ejercicio. Ya hacía como una hora y veinte  horas que se había levantado. A las 8.25. Desde tan temprano, Shun se limitó a almorzar, prepararse y salir de su habitación la cual compartía con otras personas. De una forma u otra, al salir de su habitación caminó durante una hora hasta llegar a la playa donde empezó su trayecto desde muy cerca de su inicio, por no decir en el puerto, allí es donde él consideraba que era el principio de aquella costa.

Al llegar eran las 9.25 am y tan solo llevaba veinte minutos exactos corriendo. ― "... Se me hace extraño seguir corriendo por las mañanas..." ― Fue lo primero que le vino a Shun a la mente mientras seguía su ritmo. Hacía tiempo que no competía en torneos nacionales pero aún así mantenía su horario cuando viajó hasta allí, hasta Corea del Sur por un beca deportiva que al final acabó siendo un pasaje para ser un posible modelo de la compañía. Cerró los ojos sin detenerse, para su suerte no había apenas gente en las calles, era aún temprano y solo mas madrugadores salían a comprar o a trabajar. Aunque de por sí, en un fin de semana nadie se levantaba, preferían dormir y descansar para reponer energías de la semana anterior.

― "Estudiantes vagos. De todas formas no debería preocuparme por ello, centrarme en mi vida es lo que mas me interesa." ― Abrió los ojos tras pensar en aquello y miró la hora. Ya habían pasado cinco minutos. Sí, en todo ese tiempo Shun mantuvo sus ojos sellados después de todo se sabía el recorrido de memoria y no tenía miedo de chocar con alguien. Su rostro se mantenía serio y concentrado, no se limitaba a saludar a todo aquel que conociera, no, aunque ni siquiera lo hacía con sus compañeros, no sentía la necesidad.

De una forma u otra, Ling no entendía porque estaba pensando en aquello, lo único que quería era concentrarse y ya, pero no lo conseguía. Si contábamos desde el momento en que empezó a correr, tenía un total de cuarenta minutos. Su objetivo era hacer una hora. Sonrió ligeramente y dejó su cabeza en blanco, olvidando todo lo de antes y despejando sus preocupaciones, tanto personales como la de los estudios. Era el momento de disfrutar de sus días libres.
Tras alcanzar los veinte minutos que faltaban para completar la hora se detuvo, estiró los músculos y miró al mar. Era el momento del chapuzón. Por suerte, llevaba encima una pequeña mochila con una toalla. No podía salir sin ella. La sacó y la colocó en la arena para poco después quitarse la ropa hasta quedar en bañador. Sacudió su cabeza y guardó las cosas en su sitio dejándolas sobre la toalla. Sabía que nadie las robaría, después de todo, era una zona de la playa que pocos llegaban a acudir, no decía que no fuera gente sino que pocos eran los que llegaban y se bañaban allí. Era un lugar con muchas olas, cosa que al azabache le gustaba bastante.

Se colocó las gafas de agua alrededor de su cuello y se adentró con rapidez en el agua y se dejó llevar por la situación. Su cuerpo flotaba, parecía un muerto a primera vista pero estaba mas que vivo, tan solo se relajaba. Cerró los ojos mientras miraba al cielo, al parecer hacía bastante calor y él lo notaba, aunque la frescura del mar lo compensaba bastante. A pesar de que las olas chocaban con su cuerpo él se mantenía una y otra vez "tumbado" sobre aquella superficie.


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Re: ● A day at the beach ● Pv - Sousuke

Mensaje por Sousuke.Yamazaki el Jue Jul 17, 2014 6:21 am

Aquella mañana se había despertado antes siquiera que el sol alumbrase las penumbras de su habitación, ojos verdemarino buscaron sin demasiado éxito algún rastrojo de claridad, aunque la única luz era la que parpadeaba en su despertador para señalizar la hora: 06:50. Suspiró con pesadumbre y deslizó su anatomía hacia el borde de la cama para llevar los pies al frío suelo, tallándose adormilado semblante con el antebrazo derecho. Era hora de empezar un nuevo día y más razón para ello tenía ése nuevo amanecer; Era su único día libre de la semana y tenía oportunidad de hacer lo que en laborables era incapaz por los dificultosos horarios que el presidente les imponía a los trabajadores de aquella cárcel. Propietario en prácticas de aquella habitación que contaba con lo menester para llevar una vida más o menos apacible en la residencia, invadió el baño, ataviado meramente con una bata de raso italiano negro y pasó a cepillarse los dientes mientras observaba con pereza su penosa imagen en el espejo frente a él; Pelo alborotado, gesto cansado. Quitó el cepillo de su boca y escupió en el fregadero con el ceño fruncido, manteniendo los párpados cerrados, hoy no podría pisar la piscina y eso le tenía en constante tensión.

¿Playa tal vez?. Alargó una mano para coger un vaso con el que recolectar agua y enjuagar su boca mientras intentaba buscar solución a lo que para cualquiera sería algo sin importancia pero que para él era razón de ser desde que volvió a dar la primera brazada en la piscina: Nadar. Lo cierto es que desaparecer de ahí para entrar en algún lugar en el que poder desarrollarse cómo profesional en esa materia dejó de presentarse cómo una idea disparatada y sin sentido.

Abandonó el recinto tras concluir completamente con su higiene personal y se despojó a sí mismo de la bata, colgándola en el armario y tomando del mismo una camisa nadadora que se ceñía a su fibrado cuerpo y unos pantalones amplios típicos en aquellos que salían por norma general a correr. No se molestó siquiera en añadir ningún tipo de perfume, colonia o adorno, a fin de cuentas, no era asiduo a guiarse por las apariencias, siendo un ente sumamente sencillo en cuanto a su vestimenta, no fijándose tampoco en la del resto. Una vez ropa hizo de cubierta a su cuerpo se colgó de un hombro una pequeña mochila con lo esencial, molestándose únicamente en abrir la pequeña nevera que tenía bajo el escritorio para agarrar la única manzana que en las baldas yacía, dándole un juicioso mordisco en lo que salía por la puerta y cerraba tras de sí.

Cómo esperó, ahí no había nadie aún. Estiró los brazos todo lo largos cuanto eran mientras le sonreía a los primeros rayos del astro mayor; Ése sería un buen día. Podía olerlo. El salino aroma con el que la mar le envolvía logró arrancarle del sueño que llevó consigo arrastrando y tras dejar las deportivas en el mismo paseo marítimo puso rumbo sobre la arena, no obstante y cuando fue a sujetar sus pertenencias para adentrarse algo más, divisó algo... Algo vivo. Se vio obligado a entrecerrar los ojos para procurar encontrarle algún tipo de forma a aquello ahí sumergido y así fue como divisó un chico en el agua. La alerta y aquella profesión que corría por sus venas hizo que sin pensárselo o meditarlo corriera por la arena a un ritmo que los entes del club de atletismo hubiera deseado lograr, arrancándose del pecho la camisa y dejándola sobra la arenosa extensión en preparación a la zambullida.

El agua salpicó las zonas venideras al lugar dónde el socorrista se metió. A nado perfecto y brazadas perfectamente sincronizadas alcanzó el cuerpo del que creyó errante en medio de la marea, sujetándolo por la base de la espalda en lo que su otra palma aseguraba que ése moreno mantenía la faz alzada por el nível del agua para que pudiese respirar sin tragar agua. –Chico, tranquilo. No te muevas demasiado y déjate llevar. ¿Entendido? Todo estará bien.-no sonreía, no cómo siempre, a pesar de hablar con un tono que inspiraba confianza su rostro, ahora encarado a la costa, yacía serio y plenamente concentrado en el movimiento de unas piernas que parecían sin duda ser aletas por la fuerza que tenía en las mismas, alcanzando un nível sublime de velocidad con tan sólo las primeras sacudidas de aquellas largas extremidades. La playa cada vez estaba más cerca pero no descendió el ritmo, únicamente cesó su enmienda cuando pudo colocar la espalda del desconocido sobre la arena ahora mínimamente calentada por aquellos primeros y tímidos rayos.

Con semblante aún serio buscó algún rastrojo de ahogo, dolor o similar en el semblante del foráneo en lo que él se posicionaba cómo correspondía a un lateral del muchacho por si debía utilizar la re-animación.


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